Este síndrome clínico fue reconocido como enfermedad reumatológica por la Organización Mundial de la Salud en 1992. El término fibromialgia fue propuesto en 1976 por Hench y deriva de fibro (fibra, tejido de sostén) myo (músculo) algos (dolor)  e ia (condición). Previo a esta denominación durante todo el siglo 20 recibió diversos nombres: fibrositis, fibromiositis

En 1990 el Colegio Americano de reumatología estableció los criterios diagnósticos: dolor crónico (de más de tres meses de duración) generalizado, dolor a la presión de al menos once de los dieciocho puntos dolorosos, y ausencia de alteraciones radiológicas y de laboratorio que lo justifiquen.

El cuadro se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado y fatiga. El dolor se percibe principalmente en la inserción de los músculos al hueso (tendones) provocado por una tensión crónica muscular multicausal, debido a una alteración del sistema neuroendocrino. Los pacientes con fibromialgia presentan además una alteración de la percepción del dolor, al tener un umbral al mismo más bajo.

Esta patología se presenta generalmente entre los 20 y 50 años y es 10 veces más frecuente en mujeres que hombres. Si bien también pueden observarse casos que inician en la tercera edad.  Es aún mucho más raro la aparición en la niñez o adolescencia.

Las personas que padecen fibromialgia pueden además presentar otros síntomas como alteración del sueño, cefaleas, menstruaciones muy dolorosas, colon irritable, dolor de pecho no cardiológico, disfunción mandibular, cistitis abacteriana (síntomas de inflamación de la vejiga, cistitis, sin colonización por bacterias), trastornos de memoria, dificultad para concentrarse, sensación de hormigueo o adormecimiento en manos y pie y muy frecuentemente rigidez matinal

Las alteraciones del sueño merecen un capítulo aparte. Lo que las caracteriza en la fibromialgia, es que el sueño muchas veces NO ES REPARADOR. Es decir, los pacientes duermen una cantidad suficiente de horas, pero el cuerpo no se recupera, a pesar del descanso. Los pacientes se sienten agotados, cansados y doloridos al despertar.

¿Tiene tratamiento la fibromialgia?

El tratamiento de este padecimiento es múltiple.

Lo que el paciente debe saber, es que como en toda afección crónica, debe estar comprometido a cumplir con el mismo en forma firme y consecuente. Es fundamental la actividad física. Son excelentes actividades la natación (trabaja músculos, mueve articulaciones, elonga, estira y entrena el sistema cardiovascular), pilates, yoga, baile, tai chi. Se recomiendan en general las disciplinas que incluyan mucha elongación, relajación y movilidad articular.

Caminar, hacer bicicleta también son recomendables sobre todo si esto se hace al aire libre como forma de entrenar el cuerpo y serenar la mente. Ambas actividades son generadoras de endorfinas que son ansiolíticas y favorecen la sensación de bienestar. Correr puede también ser benéfico por este último motivo, aunque no para todos los individuos ya que la sobre-exigencia musculoarticular que presenta, para muchos puede ser contraproducente.

En el terreno farmacológico hay una amplia gama de medicamentos que han demostrado ser eficaces para el tratamiento. Los antinflamatorios no esteroideos, relajantes musculares como el pridinol, clorzosazona, los benzodiacepinas, los antidepresivos y los antiepilépticos pregabalina y gabapentina.

Como podemos deducir tanto la terapia física como la farmacológica disponible es muy variada, cada paciente guiado por su médico, deberá encontrar aquella que sea más adecuada para él.

Dieta y Fibromialgia

Existen muchas controversias respecto a este punto y a ciencia cierta no existe aún evidencia suficiente que demuestre que los pacientes con Fibromialgia se beneficien y mejoren con una dieta libre de gluten o con dieta alcalina.

Si existe un cuadro generalizado de dolor e inclusive muchas veces inflamación articular, en los individuos celíacos que no respetan la dieta. Pero esto es una entidad nosológica totalmente diferente. Las afecciones osteoarticulares y musculares asociadas a la celiaquía en aquellos que no cumplen con el tratamiento adecuado, han sido hace largo tiempo conocidas y demostradas. Justamente en este caso la alteración orgánica (anticuerpos positivos y aplanamiento de las vellosidades intestinales e inflamación del tejido) provocado por la presencia de gluten en la dieta en individuos con intolerancia al mismo es la que motiva la enfermedad. En este caso el tratamiento es la eliminación del gluten de la alimentación del paciente.

Respecto a los pacientes no celíacos, hay reportes de casos, y como profesional uno ha asistido a pacientes en el consultorio, que con diagnóstico de fibromialgia y sin la presencia de estudios complementarios para intolerancia al gluten positivos, refieren una franca mejoría del dolor al cumplir una dieta libre de gluten. En estos casos la respuesta médica es que, si se sienten realmente mejor y logran cumplir una dieta asegurando todos los nutrientes necesarios, la mantengan. Recordemos que el dolor es algo absolutamente subjetivo.

Respecto a la dieta alcalina, también se ha suscitado una gran controversia. No hay que perder de vista que en medicina para decir que alguna intervención realmente es efectiva, hay que poder demostrarlo con hechos. Para esto se debe comparar 2 grupos de enfermos muy similares entre sí (ambos con fibromialgia), para luego aplicar la intervención terapéutica deseada en un grupo y no en el otro para luego evaluar los resultados, entre ambos grupos.

Aún no hay estudios suficientes que puedan afirmar a ciencia cierta que la dieta alcalina mejora y / o cura a los enfermos de fibromialgia. De todos modos, haciendo una rápida mención sobre la dieta alcalina podemos decir que es aquella con alta proporción de frutas y verduras crudas, con inclusión en la justa medida de carnes, principalmente magras, lácteos descremados, legumbres y harinas, evitando en lo posible los azúcares refinados y los alimentos con agregados químicos. El plato de una dieta alcalina estaría formado, la mitad por frutas y verduras, un cuarto por proteínas magras, y un cuarto por legumbres y/o cereales.

Se recomienda en esta dieta evitar o bajar al mínimo el consumo de principalmente café y alcohol, así como mate y té. En resumen, cualquier individuo puede beneficiarse de esta dieta.

  • si piensa que puede estar padeciendo fibromialgia comuníqueselo a su médico de cabecera que lo evaluará y el la orientará con el profesional adecuado para corroborar el diagnóstico y encontrar eventualmente el tratamiento que usted necesita.

Si padece fibromialgia:

  • Trabaje en conjunto con su médico para encontrar el tratamiento adecuado para usted.
  • Haga ejercicio en forma adecuada y sistemática, aquel que encuentre que le hace mejor.
  • Si necesita tratamiento farmacológico, no se automedique, encuentre junto al profesional aquel o aquellos que usted necesita
  • Duerma la cantidad de horas diarias suficientes
  • Este en peso saludable, índice de masa muscular entre 19 y 25
  • Coma sano y equilibrado

Dra. Mariana Caubet (Médica clínica y geriatra: MN 93787) y Dr. Eduardo Mysler (Médico reumatólogo: MN 76055) ambos forman parte de OMI (organización médica de investigación).

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